El Camino de Santiago que pasa por Torreciudad
Ya hemos hablado de la grata sorpresa al encontrar este Camino a Compostela.
También comenté que seguiríamos ampliando la información.
Ahora me quiero detener en la specula. El descubrimiento de la specula con la imagen de la Virgen de Torreciudad viene a confirmar, aún más, que estamos en un lugar Jacobeo.
Pueden comprobar la importancia de la specula (pl. speculae) en este artículo sobre un lugar muy jacobeo: Padrón
Las que se han encontrado en Torreciudad y un facsimil de ellas:


La specula
El peregrino hace su parada en cada jornada del camino en los “hospitales jacobeos”, pero también encuentra unos templos y santuarios que en ocasiones están junto al camino, en otras le exigen un desvío, una ruta penitencial que le lleva a ese lugar mágico y cristianizado donde un Virgen o una advocación determinada de un Santo protector, le investirán y protegerán con una “mida” cuerdecita sumergida en agua bendita que atada en su muñeca deberá de llevar hasta el final de su peregrinar para obtener la protección particular de ese santo. En otros casos, la visita a un templo o santuario Mariano le confiere el derecho de poder obtener demostrando su origen, y el camino realizado, una “speculae”, la cual, a modo de medalla, troquelada a golpe sobre una lámina de plomo, le acreditará como peregrino durante su trayecto y sobre todo, le servirá como “certificación” de su paso por ese lugar cuando llegado a Compostela demuestre con la “Carta Tractuaria” y las “especulaes” que lleve cosidas sobre su ropa, el largo camino recorrido, acreditando así los lugares por donde ha pasado y los Santuarios Marianos visitados.
En cuanto a su forma, siguiendo los ejemplares que conocemos, todos presentan una forma pentagonal, formada por la superposición o suma de un rectángulo, lo que le confiere en posición vertical el formato de una capillita, teniendo en los cuatro puntos o esquinas del rectángulo sobresaliendo de este, unas pequeñas abrazaderas o asas perforadas para poder coserla sobre la ropa o bien unir unas con otras formando un collar. En su interior y paralelamente a su canto, una banda la circunvala portando la leyenda de la advocación y santuario al que pertenece o está dedicada. En cuanto a su tamaño oscilan las que hasta ahora conocemos entre 60 x 40 mm y 40 x 30 mm. Existen algunas que por su canto o borde exterior están provistas de unas pequeñas crucecitas, alguna bola o una torre central que sobresale por la parte superior en el caso de corresponder a monasterio. En cuanto al material, el plomo, sabemos que ya fue usado en Egipto para elaborar medallas en las que aparece una Virgen que estrecha en sus brazos al niño. En una peregrinación larga en el tiempo, en el espacio a recorrer, y con muchos problemas que podían surgir, lógico es, que se realizara en un material que si bien no es noble y deseable por los amigos de lo ajeno que acechaban al caminante, fuera eso sí, lo suficientemente dúctil y maleable como para representar con fidelidad las sagradas imágenes. Siendo obtenida la grabación en relieve, por golpe productivo sobre una lámina de este material entre un tas y un martillo.
Bizén d’o Río Martínez, de la R.A. de la Historia
(de la Historia Nobles y Bellas Artes de San Luis A. Española de Cronistas Oficiales)